Las redes fantasmas son redes de pesca que se han perdido o han sido abandonadas en el océano por lo que dejarlas a la deriva es una amenaza para la vida marina.
En vista de esto, hace algunos días, “Personas por el Trato Ético de los Animales” (PETA) difundió un vídeo sobre una tortuga marina atrapada en una red fantasma abandonada en el océano.

Este tipo de situaciones, de animales lastimados por redes a la deriva, son las que más se denuncian, ya que, las redes de pesca que se pierden, afectan considerablemente a la flora y a la fauna que vive debajo del mar. Debido a que las especies se quedan atrapadas provocan hambre, infecciones y en algunos animales sofocación al no poder volver a la superficie a respirar, además de que en muchos casos al no reconocerlas como un peligro, los animales se las comen.
Debido a esto, en noviembre del 2020, la PETA, ya había reportado 85 tortugas que rescataron tras enmallarse con artefactos de pesca que utilizaron en algunas islas africanas. También aseguraron que el Océano Atlántico, es un mar de plásticos y que no importa si es en América o en Europa, todo está contaminado al igual que el Océano Pacífico.
Esta intervención de varios ambientalistas reconoció que las redes fantasmas además de suponer un problema a la ecología, también son las consecuencias de problemas de pobreza que los países tercermundistas experimentan, No solo por la falta de recursos y las nulas políticas ambientales que comparten los gobiernos para proteger el ambiente, sino que, las redes fantasmas tienen el trasfondo de ser comúnmente utilizadas en las costas más desfavorecidas económicamente en el intento desesperado por capturar cualquier cosa para llevarse a la boca.
Si bien, hechas para lo que fueron, estas redes a pesar de quedar desechadas siguen funcionando, acaban cada año con la vida de miles ejemplares de la vida marina además de tortugas, también se perjudican ballenas, delfines, focas tortugas y casi un millón de aves marinas.